El Ayuntamiento de Torrox ultima su hermanamiento con la localidad alemana de Kirkel
El Ayuntamiento de Torrox ha iniciado, con multitud de actos programados hoy, desde primera hora de esta tarde, y durante toda la jornada de este martes, la serie de trámites necesarios para “culminar de manera oficial su hermanamiento” con la localidad alemana de Kirkel. La alcaldesa, Toñi Claros (IU), y representantes de todo el abanico político torroxeño con espacio en el salón plenario han recibido al mediodía a la expedición de origen germano que permanecerá hasta el jueves en el término de este municipio axárquico, con su joven alcalde a la cabeza.
Hoy se ha visto hecho ya realidad el sueño, por ejemplo, de emigrantes como Pepita Castro, que por amor se casó en 1960 con un ingeniero agrónomo originario de Kirkel, Dieter Hoffmann, y se hizo con un nombre propio en la sociedad de la propia localidad de su esposo. Hasta tres matrimonios mixtos conviven en aquellas tierras, aunque la cantidad de turistas que han ido de uno a otro enclave europeo o de personas que han buscado trabajo es “incalculable”. Pepita ha recordado que su boda conmocionó a Torrox debido a que ni siquiera había cumplido 21 años y a que su esposo era diez años mayor y de cerca de dos metros de estatura. Esta torroxeña de 66 años ha ejercido de traductora en el acto de hermanamiento celebrado hoy. En nombre del regidor ha agradecido de una forma pública que el Consistorio torroxeño haya cursado esta invitación, o esa gran sorpresa que ha significado ver de cerca la “enorme belleza del casco histórico”.
Kirkel, con unos 10.000 habitantes frente a más de 18.000 de Torrox, se halla situado cerca de la frontera francesa, de ciudades como Estrasburgo o de un país vecino como es Luxemburgo. También se ha planteado desde Torrox la posiblidad de que se produzca en un futuro muy próximo otro hermanamiento adicional, porque ya se han mantenido unos contactos previos, asimismo con el francés de Mauléon, próximo a la ciudad de Nantes.

