Crean una ruta de la tapa mudéjar a 400 años de la expulsión de los moriscos
Siete municipios de la comarca malagueña de la Axarquía han puesto en marcha una ruta de la tapa mudéjar con la que pretenden promocionar el legado gastronómico que dejaron los moriscos granadinos, coincidiendo con el cuarto centenario de la firma de su decreto de expulsión en enero de 2010.
En el interior de la Axarquía, entre las laderas de las sierras de Alhama, Tejeda y Almijara, se encuentran una serie de pueblos blancos que aún conservan su legado musulmán en forma en alminares y arcadas.
Sin embargo, la influencia del pasado no sólo se siente en la arquitectura, con el uso del ladrillo, la cerámica vidriada o las yeserías, sino también en la gastronomía.
La iniciativa de la ruta de la tapa ha sido organizada por la Asociación de Empresarios de las Rutas del Mudéjar y del Sol y del Vino (Asemuv) y se desarrolla durante este mes en treinta negocios de los municipios de Sayalonga, Cómpeta, Canillas de Albaida, Árchez, Arenas, Salares y Sedella.
El presidente del colectivo, Gustavo Romero, ha manifestado que los moriscos dejaron una importante influencia gastronómica que todavía se conserva en la Axarquía.
“Platos como la calabaza frita con orégano o las migas ya eran cocinados por los moriscos y actualmente se siguen elaborando con muy pocas variaciones, algo que el público desconoce”, ha explicado Romero, que trabaja como cocinero en un restaurante de Canillas de Albaida.
Romero ha señalado que en los restaurantes, estos platos se van perdiendo, pero ha insistido en que son muy habituales en las casas de esta comarca malagueña.
“¿Quién en la Axarquía no prepara calabaza frita o migas ahora en estos días de frío?”, se ha preguntado el cocinero.
Además, se trata de comidas con un gran aporte calórico, con las que “antes, un hombre podía pasarse el día cavando”, ha apuntado Esperanza Moreno, cocinera en otro restaurante de Canillas de Albaida.
No obstante, Moreno ha advertido de que algunas de estas elaboraciones culinarias son laboriosas y, en el caso de las migas, “para hacerlas bien hace falta al menos una hora dándole a la paleta”.
Los visitantes que se acerquen a las oficinas de turismo de los municipios citados pueden pedir vales canjeables por las tapas que se ofrecen en los restaurantes.
Asemuv pretende dinamizar los establecimientos de la zona con la atracción de nuevos clientes, “así como recuperar el riquísimo legado gastronómico que nos dejaron los pueblos que ya hace cientos de años poblaron estas tierras”.
Romero ha recordado que experiencias como éstas ya triunfaron con éxito en ciudades como Toledo, que en 2008, celebró el mes de la tapa sefardí
