Gena presenta casi una decena de alegaciones al PGOU de La Viñuela
El Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía (GENA-Ecologistas en Acción) ha presentado alegaciones al Plan General de Ordenación Urbana de La Viñuela (Málaga), que actualmente está en fase de exposición pública por considerar que el documento incumple algunas de las limitaciones que impone la ley, favorece la especulación y da vía libre a la urbanización de todo el entorno del embalse de La Viñuela.
El presidente de GENA, Rafael Yus, ha expresado en un comunicado su especial “preocupación” por el hecho de que el documento urbanístico “hace desaparecer” la protección de 500 metros del entorno del embalse estipulada hasta el momento, una norma que, no obstante, “fue vulnerada sistemáticamente en legislaturas pasadas”.
“El nuevo PGOU hace desaparecer aquella norma incómoda y, lejos de arbitrar alguna norma mínima de protección del paisaje del embalse, pretende recalificar la cornisa circundante, ya urbanizada en casi un 50 por ciento con urbanizaciones difusas, todo un desatino que a buen seguro acabará por matar la gallina de los huevos de oro”, ha lamentado Yus.
Al margen de la previsión de urbanizar el entorno del pantano, los ecologistas han criticado “la insostenibilidad” de la superficie urbanizable y del número de nuevas viviendas que plantea este PGOU, “contraviniendo ampliamente los límites que impone el Plan de Ordenación del Territorio (POT) de Andalucía”, una expansión que, a juicio de GENA, sólo responde “a las necesidades de los especuladores de suelo”.
Del mismo modo, Yus entiende que el crecimiento de los dos núcleos urbanos actuales, La Viñuela y Los Romanes, se prevé “únicamente para poder legalizar las viviendas ilegales de sus alrededores, con lo que sólo se conseguirá aumentar el precio de un suelo que ahora es rústico y premiará a los que construyeron fuera de la ley”.
Precisamente, GENA ha alertado sobre el hecho de que el PGOU “olvide” y no refleje las viviendas existentes en suelo rústico, “que en su mayoría están en situación de ilegalidad”. A juicio de Yus, se trata de “un olvido imperdonable” en un documento de planeamiento urbanístico, pues, incluso aunque se pretenda su regularización, “el requisito previo es inventariar estas casas”.
Los ecologistas también han lamentado que el documento de planeamiento plantee una recalificación de suelo rústico para crear una nueva urbanización alejada de los núcleos urbanos y pretenda duplicar la superficie de otro núcleo diseminado surgido en el municipio en los años 90.
Por último, el colectivo se ha referido a los 300.000 metros cuadrados que el texto reserva para un campo de golf y a la “generosa” oferta de suelo industrial que se recalifica al sur del municipio, una reserva de suelo que, para Yus, debería ser “mucho más pequeña” que la que aparece, “que además tiene el peligro de auspiciar meras operaciones especulativas propias de recalificaciones para usos variables, incluidas nuevas urbanizaciones”.
Por todos estos motivos, GENA considera que el PGOU “no se ajusta a las necesidades reales del municipio”, incumple “de forma palmaria” la obligación de dar un tratamiento a las viviendas ilegales y propone tasas de crecimiento urbanístico “muy por encima de los límites estipulados por el POT de Andalucía”.
Ante esta situación, los ecologistas han exigido en sus alegaciones que dicho plan sea devuelto a sus redactores “para que redacten uno nuevo que respete la normativa supramunicipal sobre las tasas de incremento urbanístico, elimine las nuevas urbanizaciones, el campo de golf y la construcción en el entorno del embalse, y mantenga únicamente el crecimiento de los núcleos urbanos sobre la basa de una demanda real y no especulativa”.
