La Cueva de Nerja despide al conservador al cometer una falta muy grave
El conservador de la Fundación Cueva de Nerja, Antonio Garrido Luque, ha sido despedido por acuerdo de la Junta Plenaria celebrada ayer, 6 de junio de 2013, con carácter extraordinario.
Se le ha considerado autor de una falta disciplinaria de carácter muy grave por abuso de confianza en las gestiones encomendadas, deslealtad y transgresión de la buena fe contractual. Esta deslealtad y falsedad en sus afirmaciones lo realiza manipulando la información que recibe como miembro de los órganos de gobierno, con manifiesta intención de causar daño a la imagen y prestigio de la Cueva de Nerja, difamando a la misma y creando un clima generalizado de crispación en la plantilla.
La decisión se ha tomado por mayoría de la Junta Plenaria, una vez estudiado el expediente incoado por el secretario general de la Subdelegación del Gobierno en Málaga, y miembro de la Junta Plenaria de la Fundación, Luis Carlos Abreu, y una vez escuchado las alegaciones del implicado y las aclaraciones realizadas a los miembros de la Junta.
La Junta por unanimidad ha considerado la actuación de reprobable y sancionable como “falta muy grave”, coincidiendo en que su falta no puede quedar impune y que debe dejar formar parte de los órganos de gobierno de la Fundación. Al tiempo, se ha felicitado al instructor por el gran trabajo realizado en la elaboración del expediente.
La decisión se ha tomado con doce votos a favor, cuatro en contra y la abstención del instructor. Los cuatro miembros de la Junta Plenaria que han votado en contra, lo hacen al considerar la sanción es excesiva. Un representante de la Junta de Andalucía propuso la alternativa que prevé el convenio colectivo de la Cueva, de suspensión de empleo y sueldo de 60 días, aún reconociendo que se trataría de una sanción menor a la falta cometida.
El expediente se ha basado en su condición de miembro de la Junta Plenaria, de la Comisión Permanente, del Instituto de Investigación y la Comisión Científica. También se le ha reprobado su actitud profesional como conservador y arqueólogo de la Fundación.
Se trata del segundo despido disciplinario acordado por la Junta Plenaria en los últimos años ya que en junio del 2011 se acordó el despido de la arqueóloga de la Fundación, María Dolores Simón. En esa ocasión, la arqueóloga denunció el despido. El Juzgado sentenció el despido como procedente y, aunque Simón recurrió la sentencia, en julio del 2012 fue ratificada.
